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Neme: cómo cae un gobernador. Sin perfume

Salvo las fuentes señaladas todos
los testimonios citados fueron referidos
personalmente por los actores al autor
a lo largo de más de veinte años.

Le dieron la orden de pasar a las sombras. El Secretario de Gobernación –el policía político más experimentado y temido de la segunda mitad del siglo xx– le comunicó de parte del Presidenteque ya no había más poder para él.  El voto popular no tiene nada que ver con las decisiones del poder, y lo sabía. Las sombras eran unas oficinas inexistentes en el organigrama gubernamental. De Gobernador pasaría a ser Coordinador Nacional de Fomento Pecuario de la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos que encabezaba el jefe del grupo Atlacomulco, sus enemigos políticos, fraguadores de su caída. Entre las nueve y diez de la noche, al salir del acuerdo con su desacuerdo en Gobernación, Neme llamó por teléfono a su secretario particular que montaba guardia en el Palacio de Gobierno de Tabasco, a mil kilómetros de la Ciudad de México. De acuerdo a declaraciones publicadas en la prensa por este secretario particular, Neme le dijo, con su Waterloo interiorizado: “Se acabó”. A pesar de que el peligro de la caída era explícita para esas fechas, el secretario particular le preguntó al todavía gobernador “¿Se acabó qué?” Salvador Neme Castillo encapsuló su reino en llamas en una frase que materializó todos los rumores que se desataron dos meses atrás, y que ellos creyeron una simple táctica de golpeteo político de sus enemigos:  “Se acabó todo esto.” La frase completa fue “Se acabó todo esto, ve las cuestiones personales y mañana nos vemos por allá”. Sabedor de que el chisme es un gran cohesionador social, y que fue una de sus fuentes favoritas de información como gobernador, instruyó a su secretario particular de no contarle a nadie lo que le acababa de decir. Luego llamó por teléfono a su esposa que estaba viendo una película en el Teatro Esperanza Iris.

Habían sido tres años en los que desplegó sus dotes de dinosaurio, como se les llamaba a los autoritarios y represores del antiguo régimen. Su gabinete lo conformaban sus amigos y sus familiares, con experiencia o sin experiencia en la administración pública, con un alto grado de paternalismo y corrupción. Nombró Secretario de Turismo a un vendedor de seguros de autos, Secretario de Finanzas a un comerciante de cortinas y persianas, Secretario de Administración a un transportista sin estudios, director del Instituto de la Juventud a un exporro universitario. Así en todos los mandos altos, medios y bajos. Todos ligados por lazos familiares, el ghetto turco, o por la amistad personal. La mayoría de sus funcionarios crearon empresas para convertirse en proveedores y depredadores del gobierno. Llevaban vida de virreyes, y habían sido alcahueteados por el Gobernador cuando no cumplían sus responsabilidades. Su ahijado era Secretario de Finanzas. A sus sobrinos en línea directa los nombró Director de egresos, Asesor de Finanzas, Director administrativo de la gubernatura, y Directora de programas y eventos especiales. A su cuñada la hizo Directora de Relaciones Públicas del DIF, y al primo de su esposa Subsecretario de Desarrollo. A partir de esa red de primer nivel se concatenaban negocios: el Director de egresos de la Secretaría de Finanzas vendió dos terrenos al Presidente municipal quien era hermano del Secretario de Gobierno, y quien también era suegro del Secretario de Finanzas. Compraban maquinaria a empresas y las revendían al Gobierno del Estado hasta en un 150% más del precio original. Ya iniciado el sexenio de Neme, los hijos crearon una empresa de impresiones en Chiapas que le daba servicio al gobierno del estado que gobernaba su padre. Y así por el estilo: lo normal en la dinámica del poder pero anormal para la poesía de la democracia.

El gabinete también vivía al amparo de la irresponsabilidad. En una ocasión un funcionario le informó a Neme que ya estaba terminado un puente. Neme supo que ni siquiera estaba empezado. Así que una mañana, después de desayunar con su gabinete le dijo a este funcionario que lo llevara a enseñarle el puente, y se dirigieron en convoy al lugar. Al llegar no había nada, el funcionario se puso pálido. Neme se empezó a reír y le dijo “Ya ponte a trabajar”. El Secretario de Obras Públicas terminó en la cárcel meses después, en el gobierno que sustituyó a Neme, por desvío de recursos.

Porfirio Muñoz Ledo, uno de los líderes más importantes en la historia de la izquierda mexicana, con su habitual pericia de orador, acuñó el término “Nemepotismo” para designar el nepotismo en su gobierno. Pero también hubieron violaciones a derechos humanos, intolerancia política, persecución política a sus opositores, y una policía que se concebía con licencia para matar. Al líder de los barrenderos y burócratas, que iniciaron un movimiento para luchar por mejores salarios y condiciones de trabajo, Neme lo encarceló acusado de robo de agua para abastecer su pequeño restaurant ubicado en una carretera rumbo a Nacajuca, un municipio sin mucho auge, en un estado donde las dos terceras partes del territorio es agua. Ese líder hizo huelga de hambre en la cárcel hasta su liberación pero antes el asunto llegó hasta el Presidente de la República. Un grupo de quinientas personas asesorados por los jesuitas fundaron la asociación civil Comité de Derechos Humanos de Tabasco, y Neme dijo que eran unos desconocidos y alborotadores. En sus Antimemorias, Humberto Mayans Canabal, quien le cuidó las espaldas durante la campaña electoral como presidente del Consejo Electoral que le dio el triunfo, cuenta que tuvo que salir de Tabasco cuando Neme le aseguró al presidente nacional del PRI que “no podía garantizar la seguridad de Mayans y su familia”. Mayans Canabal no pertenecía al grupo de Roberto Madrazo sino al del gobernador anterior a quien Neme detestaba, al grado que uno de los puntos no escritos de su agenda gubernamental fue desmantelar toda la estructura económica y cultural que había construido con éxito su predecesor. Cuando el alcalde de un municipio le consultó en privado, en Palacio de Gobierno, qué hacer con un grupo de descontentos sobre un asunto local, Neme le contestó: “¡Dales palo!”. Lo mismo hizo con manifestantes de la oposición a lo largo de su propio gobierno.

Neme nunca tuvo una luna de miel con el poder. Sus problemas comenzaron desde la campaña electoral para la gubernatura. En realidad, sus problemas comenzaron antes, desde que logró cerrar el anillo con el respaldo de Raúl Salinas Lozano, padre del que sería el próximo Presidente de México en el sexenio siguiente, Carlos Salinas de Gortari, para ser el candidato a gobernador de Tabasco. El apoyo del Presidente saliente Miguel de la Madrid lo tenía pues Neme había sido presidente del Senado durante su sexenio. Esto contrarió al nuevo grupo político de jóvenes tecnócratas que estaba llegando al poder. El candidato de Salinas de Gortari para Tabasco era Roberto Madrazo, hijo de Carlos Alberto Madrazo quien había sido amigo de su padre, Raúl Salinas, en las altas esferas del poder veinte años atrás. Carlos Salinas y Roberto Madrazo era amigos desde la infancia. La maniobra y la escena para entrometer a Neme estuvo lejos de ser de terciopelo, lo que terminó de incentivar la animadversión de ese grupo de poder contra su persona. Una vez pasadas las elecciones presidenciales donde Carlos Salinas de Gortari resultó triunfador de manera dudosa –hoy ya existen testimonios fiables del fraude electoral que cometió–, el Presidente Miguel de la Madrid lo mandó a llamar en su calidad de Presidente electo. Le preguntó si tenía algún candidato para la gubernatura de Tabasco y Salinas de Gortari le dijo Roberto Madrazo. Miguel de la Madrid le contestó que estaba muy joven y desarraigado, lo cual no faltaba a la verdad porque Roberto Madrazo nunca había vivido en Tabasco. De la Madrid propuso a Salvador Neme Castillo. Al salir de la entrevista Salinas de Gortari habría confiado a sus cercanos: “Yo no sé para qué me manda a llamar el Presidente si ya tiene candidato.”

Las diferencias se hicieron más profundas debido a que Neme pertenecía a una generación de políticos autoritarios que entendían al poder como un coto patrimonialista, y Carlos Salinas de Gortari pertenecía a una generación autoritaria más joven que buscaban sofisticar al régimen autoritario con pinceladas democráticas para insertarse en la globalización neoliberal. Además, en la campaña electoral, Neme enfrentó el escenario de un opositor carismático de izquierda, impulsado por el descontento de la población después de seis años de crisis económica, Andrés Manuel López Obrador. Un día, a la mitad de la campaña, un miembro del grupo compacto del Presidente electo, Manuel Camacho Solís, llegó sin avisar al aeropuerto de Villahermosa, Tabasco. No lo cambió pero le impuso a un presidente del Partido Revolucionario Institucional (PRI) que postulaba a Neme, lo que venía a ser una invasión de su coto de poder. El nuevo presidente del PRI y operador político de la campaña fue ¡Roberto Madrazo! Neme había querido descalificar a López Obrador que era un joven treintañero diciendo que era un “niño bonito”, y ahora tenía a un verdadero “niño bonito” robándole cámaras, micrófonos y poder. Y aunque Madrazo era un tremendo desconocido en Tabasco, por lo mismo no tenía antecedentes buenos ni malos, de manera que todos creyeron que debían ser buenos. Era hijo de un admirado político que había intentado democratizar al PRI, crítico del régimen autoritario al final de su vida cuando ya no tenía poder, aunque durante su vida fue un autoritario igual que los demás cuando tuvo el poder. Nadie se imaginó que Roberto Madrazo tenía un talento para la maldad, que estaba corroído por la ambición del poder, y no le importaba en absoluto continuar el legado de su padre. Así que llegar a controlar la campaña electoral de Neme fue como encerrar en un cuarto de tres por tres a un gato y a un perro que se la tienen jurada. El medio era el mensaje, como dice la famosa frase de MacLuhan.

Neme ganó las elecciones a gobernador con fraude electoral. La oposición protestó y creció en los siguientes años con Andrés Manuel López Obrador, quien se convirtió en uno de los líderes de izquierda más importantes hasta llegar a ser Presidente de México. Pero en ese entonces era un político sin nada, en la lucha diaria en la oposición.

En los siguientes tres años Neme subestimó o desatendió a la oposición pero sobre todo el poder de Roberto Madrazo en el círculo rojo de Salinas de Gortari ya como Presidente. Se dejó llevar en el carnaval del autoritarismo y la arbitrariedad, la corrupción y el “nemepotismo”, la intolerancia y la violación de derechos humanos. Eso no podía lograr sino exacerbar el descontento de la población. Y a esos dos escenarios, la corrupción autoritaria  y el crecimiento de la oposición, se unió un tercer escenario de intriga interélite que dio a Neme el golpe fatal.

Roberto Madrazo convenció al líder nacional del PRI, Luis Donaldo Colosio y al mismo Presidente Salinas de Gortari de que Neme emborrachaba con frecuencia al papá del Presidente en la Quinta Grijalba, la residencia oficial del Gobernador. El testimonio de Agapito Domínguez Lacroix resume los ejes de la intriga: “Engañar al presidente de la República fue la estrategia más importante que utilizó Roberto. Le informaba que Salvador Neme andaba diciendo que tenía involucrado a don Raúl Salinas, su padre, en muchos negocios en Tabasco y le hacía sentir que estaba desprestigiando la familia. A Colosio lo convenció de que a don Raúl Salinas lo tenían todo el tiempo ebrio en Tabasco, aprovechando Salvador la amistad que le unía con don Raúl desde el Senado.”                          

Esto por sí mismo tal vez no alcanza para tumbar a un Gobernador. Pero combinado con una amenaza al poder presidencial tuvo los efectos deseados por el grupo de Roberto Madrazo. Cuando en Palacio Nacional se convencieron de que el crecimiento de la oposición de izquierda haría perder al PRI y al Presidente la gubernatura en la próxima elección a manos del PRD, partido que lo acusaba de haberse robado la elección presidencial, tomaron la decisión de exigirle la renuncia a Neme sin delicadezas, como una degradación.

Hacia el mes de diciembre, dos meses antes de la orden de pasar a las sombras que le dieron a Neme en la Secretaría de Gobernación, el régimen  le mandó mensajes públicos inequívocos. La revista Siempre!, de corte oficial, publicó un editorial titulado “Por el bien de todos Neme debe renunciar”. Neme comenzó a ser el chiste de sus compañeros gobernadores cuando lo veían. Poco después de esa publicación, en un cónclave de gobernadores le dijeron al verlo llegar: “Ahí viene la estrellita deSiempre!”. Los rumores de que se iba no eran nuevos. Durante el último año de su gubernatura cada tanto la gente se levantaba entusiasmada diciendo “Ya va a caer” y no caía. Los rumores siempre procedían del círculo de Roberto Madrazo en la Ciudad de México. Ahora el mensaje estaba compuesto de una fórmula compleja: al mensaje explícito se agregaba el hecho de que, otra vez, el medio era el mensaje. Siempre! fue fundado por José Pagés Llergo, dirigido en ese momento por su hija, oriundos del estado que gobernaba Neme. Hay una vieja regla del poder que dice que en política la forma es fondo. Luego sucedió que ese mismo mes de diciembre Neme asistió al informe de gobierno del alcalde de la capital, uno de sus aliados. Esos informes se hacen en sesión solemne del cabildo con mil o más invitados de todos los calibres, un poco de pueblo, y mucho ego. Esos eventos no aportan nada a la sociedad, el gasto presupuestal es considerable pero son importantes para la sacralización de los políticos pues alimentan su idea de entronización en el poder. Así de inseguros se sienten los pobres en la realidad de sus almas.

El caso es que tenemos a Neme sentado en el presidium con toda la nomenclatura del cabildo, del partido oficial, del gobierno: con toda la nomenclatura del poder que empieza y termina en él mismo. Y también tenemos al alcalde metido en la lectura de su informe kilométrico de tantos kilómetros de banquetas y adoquines, tantos litros de chapopote regado en las carreteras, tantas toneladas de desayunos escolares, tantas y tantas maneras encontradas por los consultores para maquillar el presupuesto que se gastó en otra cosa lejos del desarrollo social y esas etiquetas. Neme estaba allí, y de pie, a un lado del presidium, disciplinados y leales a la amistad que les prodigaba Neme, sus colaboradores también escuchaban la kilométrica del alcalde. Uno de ellos, Gabino Martínez, se acercó a otro, Hernán Barrueta, el secretario particular del gobernador, y le extendió una tarjeta para que se la pasara al gobernador. El mensaje era delicado, el tipo de cosas que hasta los más cercanos a un hombre del poder temen informar: no vaya a ser que la ira se vuelva en contra suya y no contra los que debe. No todos los que rodean a un hombre de poder están tan seguros de su rol y del lugar que ocupan en el acceso al aura del poderoso, como hacen creer hacia afuera. La verdad es que, ya en corto, pocos tienen las agallas –ellos creen que se necesitan agallas– para acercarse a mitad de un evento al señor todopoderoso para darle un mensaje desagradable. Pero era necesario darle ese mensaje desagradable a Neme en ese mismo momento. El secretario particular le dice a Gabino Martínez “Pásaselo tú” y, en una reacción natural Gabino Martínez le responde “Eres su secretario particular”. Entonces el secretario particular dobletea y le pide nuevamente que sea el mensajero fatal. Unos minutos antes el periodista Luis Enrique Martínez había sido avisado por un colega periodista local de Tenosique, que en ese momento estaban en reunidos en un rancho, a doscientos once kilómetros de Villahermosa, Roberto Madrazo, Humberto Mayans, Manuel Gurría Ordóñez, Héctor Argüello, Gustavo Rosario y otros políticos aliados de círculo rojo del Presidente, adversarios de Neme en todo este cuento. Sin duda quisieron un lugar discreto para el cónclave pero las camionetas, autos y helicópteros despertaron la curiosidad de los vecinos en un pueblo pequeño. Luis Enrique Martínez llegó al evento a comunicarle a su primo Gabino Martínez de lo que se acababa de enterar. Gabino Martínez le pidió que lo escribiera en una tarjeta, la misma que el secretario particular de Neme no quiso transmitir, como si fuera un documento envenenado. Gabino Martínez procedió a confirmar el movimiento en el rancho de Tenosique con diversas fuentes consuetudinarias –periodistas, orejas, rumorólogos profesionales. Es entonces que se acerca a Neme, quien se encuentra en el centro del presidium y acapara todas las miradas de la audiencia, menos la del alcalde que está en su hoyo kilométrico. Neme lee la tarjeta, queda azorado, se pone rojo, mantiene la mirada hacia el público, pregunta “¿De dónde sacaste esta información?”, y Gabino Martínez contesta “De Luis Enrique”. Sin dejar de mirar al público Neme comprende que eso es historia en tiempo real, y le dice “Dile al General Nochebuena que venga”. El General Lauro Nochebuena era el jefe de su escolta. Gabino Martínez baja y le dice al General Nochebuena que lo habla el Gobernador, el Gobernador le da la tarjeta para que confirme la información. El General Nochebuena sale del recinto y se comunica con la zona militar. De regreso al recinto sube al estrado y le confirma al oído a Neme que la información es cierta. Neme mira a Gabino Martínez, le hace una seña girando la muñeca girando el dedo índice derecho de abajo hacia arriba, para decirle que se va. Se levanta sin despedirse del alcalde, que no percibe que se ha quedado sin Gobernador. Neme sale directamente a abordar el avión del gobierno del estado hacia la Ciudad de México donde residen los poderes federales. Probablemente esa fue la primera vez que Neme con certeza de que había una conspiración interélite para derrumbarlo. Neme había sido secretario de gobierno en una administración anterior y sabía perfectamente lo que significaba un cónclave de ese calibre.

El peligro venía no la oposición, no de la corrupción, sino de ese pequeño ambicioso de Roberto Madrazo que le había estado calentado la cabeza al Presidente y a su círculo rojo. Todos ellos tecnócratas que lo desestimaban como un outsider intolerante, con el cual no tenían empatía ni deseaban tenerla porque había roto la alineación de gobernadores del Presidente gracias a las borracheras con su padre. Hasta entonces el golpeteo había sido rumorología hablada o escrita en editoriales y columnas de chisme político en la Ciudad de México. En Tabasco, desde hacía más de un año, eran tantos los comentarios y tan frecuentes de que iba a caer de la gubernatura que la gente ya no creía que fuera a suceder. La certeza de que lo estaban atacando con furia y fuego le llegó a Neme en ese momento debido a que por esos días el rumor de que solicitaría licencia se hizo más fuerte.

Para el 19 de enero, casi un mes después del cónclave en el rancho de Tenosique que lo puso alerta, un diario vespertino, El Gráfico deEl Universal, publicó en primera plana que Neme se iba del gobierno y daba el nombre de su sucesor, el tío de Roberto Madrazo, Manuel Gurría Ordóñez. Por esas mismas fechas Salinas de Gortari convocó a Los Pinos, la residencia oficial del Presidente, a estos dos personajes. Al llegar los pasaron a una sala de espera. Minutos después apareció Salinas de Gortari, los saludó de pie y les dijo “Póngase de acuerdo con lo de Tabasco, ahorita platicamos”, y salió por la puerta. En otro escenario pero en la misma línea, la sucesión de Neme se estaba estructurando rápidamente desde la cúpula. El presidente nacional del PRI, Luis Donaldo Colosio, le ofreció a Humberto Mayans Canabal, regresar a Tabasco como presidente estatal de PRI. Mayans Canabal cuenta en sus Antimemorias que le dijo a Colosio, “Yo no veo cómo el gobernador va a aceptar si no me quiere”, y al decírselo por segunda vez, Colosio le confió: “Neme ya se va”.

La nota de El Gráfico encendió todas las luces rojas en el gobierno de Neme. Según relata el periodista Armando Guzmán Zurita “Tan luego se supo la noticia de El Gráfico, Neme instruyó a su hijo Salvador para que desmintiera la información en la Ciudad de México y se trasladara a la Cámara de Diputados para investigar de dónde había salido ‘el rumor’. Salvador Neme hijo trató de entrevistarse con el líder de la mayoría priista, Fernando Ortiz Arana, pero éste no lo recibió. El vástago del gobernador se reunió entonces con el director de comunicación de la Cámara, Héctor González Pérez, amigo de su padre, quien le dijo que, efectivamente, había ese rumor, pero que no salía de las curules, sino de la sala de prensa. Un estratagema para destantearlo. Entrada la tarde, circulaban ya en Tabasco fotocopias de la noticia de El Gráfico y una caricatura, donde se ridiculizaba al mandatario estatal, caído y pateado por un personaje con una camiseta del PRD.” Pero no era la oposición que estaba resquebrajando a Neme. Ni la sala de prensa.

Aunque su suerte estaba echada desde que logró que el padre del Presidente lo impusiera como gobernador por encima de los planes de su hijo, Neme no se imaginó que las cosas se complicarían. Simplemente porque nadie en el país se imaginó que Salinas de Gortari removería a cuanto gobernador no fuera de su agrado, y alcanzó la cifra de 16 gobernadores que fueron invitados a pasar a las sombras, un récord en el ejercicio del poder autoritario. El día que apareció la nota en El Gráfico, Neme hizo una pequeña operación de control de daños: “A las 8:30 de la noche, la estación xeva sacó del aire un programa especial y en cadena estatal de radio, el director de Comunicación Social y Relaciones Públicas del gobierno, José Esteban Esponda, desmintió ‘los rumores’ que, finalmente, se confirmaron el 28 de enero con la solicitud de licencia del gobernador.”

Para entonces algunos sus colaboradores clave de su gobierno sabían de fuentes presidenciales que su jefe no sobreviviría políticamente. Y no le dijeron nada. Por ejemplo, lo sabía muy bien su propio Director de Gobierno. La dirección de gobierno es una dependencia de la Secretaría de Gobierno encargada de gestionar la información política. En otras palabras es la policía política, media secreta, media pública, porque en el trópico donde sucede esta historia no existe el secreto: a ninguno se le cuece nada en la boca. La dirección de gobierno es el área encargada del espionaje, contraespionaje, recontraespionaje, y de integrar, archivar y actualizar los expedientes de toda “persona de interés”, las cuales, en un gobierno autoritario, no son otras que aquellas que, adentro y afuera del gobierno, se oponen a la voluntad del Gobernador. El titular de esa área es –debe ser– una de las personas de más confianza del Gobernador aunque la confianza, ustedes lo saben, no forma parte de la escala de valores en el mundo del poder. Generalmente el Director de Gobierno es de perfil policíaco. O, como en el caso de Huimanguillo, como era conocido este funcionario de Neme, debe estar formado en la mismísima Secretaría de Gobernación, la Alta Escuela de policías políticos, considerada hasta hace poco como una de las más siniestras en la historia de México. Huimanguillo mismo era la imagen de un policía político. Desde su aspecto de pistolero hasta su voz de matón. Neme lo ascendió a las nubes al nombrarlo Director de la policía judicial, el brazo descarado de la represión, y luego Director de Gobierno, el sueño de todo agente de Gobernación. “Cómo no le voy a estar agradecido, si él me dio tooodoo”,  me dijo una vez levantando las manos, la cara y la mirada al cielo, buscando que Neme lo oyera y lo viera desde las nubes pues para entonces ya había fallecido. Pero en esa época, Huimanguillo le reportaba directamente a Neme, y era su canal de comunicación con las mazmorras del régimen federal. Pero un buen canal de comunicación no siempre es buen catalizador de noticias.

Un día de una de esas últimas semanas de Neme en el poder llegó a Tabasco el Director de Gobierno de la Secretaría de Gobernación, que conocía bien a Huimanguillo. Antes de abordar el avión para regresar a la Ciudad de México, el policía político federal le dijo: “Ojalá podamos comer uno de estos días en la Ciudad de México”. Cuando se fue la comitiva, Neme le preguntó a Huimanguillo qué le había dicho. Huimaguillo le reportó que le dijo que ojalá pudieran comer uno de esos días en la Ciudad de México.

Neme le ordenó “Vete mañana”. Al día siguiente Huimanguillo comió con el policía político federal, quien al final de la comida le dijo: “Licenciado, usted se formó en la Secretaría de Gobernación, es usted un hombre del sistema, por eso le voy a dar un consejo: vaya usted buscando una salida decente.” Huimanguillo se quedó frío. Las luces de bengala rojas ascendieron en su mente, explotaron, y vio que la cosa se ponía oscura para su jefe, para él, ¡FOR EVERYONE! ¡PARA TODOS! ¡OSCURO PARA TODOS! ¡JESUCRISTO, POR-QUÉ-ME-HAS-ABANDONADO!??? El policía político federal sabía perfectamente que estaba jugando a dos tintas al darle ese consejo y jugó con esa ambigüedad. Era un mensaje que le estaba enviando directamente al Gobernador de que su fin estaba escrito.

Y aunque de todas maneras Neme ya nada podía hacer para salvarse, corría un riesgo: en las luchas de poder todo se vale y el tiempo rinde cuando sabes qué puertas tocar. Algo así podría poner sobreaviso a Neme. Aún podría operar algo grandioso para echar abajo la conspiración cuyo éxito querían sus jefes, el Secretario de Gobernación, el Presidente y de paso, el pueblo que gobernaba, que ya no aguantaba la corrupción y las arbitrariedades. El policía político federal no iba a verse muy leal a su corporación, que en ese momento era capitaneada precisamente por el decano de los policías políticos en México. Pero también estaba la cuestión de que los hombres formados en una corporación son leales a la corporación, y el consejo se lo estaba dando dentro de esa hermandad. No ha de haber pensado mucho en qué haría Huimanguillo con esa información.

Huimanguillo regresó esa tarde a la Quinta Grijalba, la residencia oficial del Gobernador. Neme le preguntó, ansioso, “¿Qué te dijo?” Huimanguillo le contestó… contestó… Oscuro para todos… ¿Por qué me has abandonado???Él me lo dio todo… … Jesus Christ! Dark dark dark for e-ve-ry-oooooone… …          Huimanguillo le contestó: “Nada”. ¡NADA! Dos malditos policías políticos se juntan para comer, uno viaja mil kilómetros para ver al otro ¡Y NO SE DICEN NADA! Dos policías políticos directores de espionaje y contraespionaje se juntan para comer ¿¿¿¡Y NO SE CUENTAN NI UN CHISME!??? No hay que ser zalamero ni amante de radio pasillo para saber que dos directores de espionaje y contraespionaje tienen más qué contarse que las alegres comadres de Windsor de Shakespeare, la Celestina, la señora de la estética, los programas televisivos, los podcasts, y todos los compadres y comadres del país juntos en un banquete. ¿¿¿¿y éstos se sientan dos horas a recitarse la Constitución y el himno nacional???? Neme miró con ojos enfurecidos a Huimanguillo, le gritó “¡No sirves para nada!” Se dio la vuelta y subió las escaleras que marcan la línea imaginaria del área privada del Gobernador y su familia en la Quinta Grijalba.

Aunque por esos días no la tenía fácil con el fuego amigo, Neme también tenía fuego opositor, consecuencia de las elecciones municipales celebradas tres meses antes. La oposición reclamaba el triunfo en tres municipios y había logrado una mesa de negociación en la Secretaría de Gobernación para que se instalaran Concejos Municipales. En otras palabras, la destitución de los alcaldes que Neme había hecho ganar con fraude. Al parecer el propio Salinas de Gortari había pedido la renuncia del secretario de gobierno de Neme. Pero Neme no había cedido. Algo inaudito, las órdenes del Presidente se cumplen, no se discuten. Neme habría respondido al Presidente: “Primero yo, que mi amigo”, un corolario de otra idea en la cual se enquistó: “Con mis amigos vine, con mis amigos me voy”. El 12 de enero, seis días antes del anuncio en El Gráfico sobre su dimisión, y diecisiete días antes de la presentación de su renuncia ante el Congreso, en la Secretaría de Gobernación se decidió el acuerdo para desconocer a los alcaldes recién electos de Neme en tres municipios. Neme se volvió a resistir. A esas alturas ya era un enfrentamiento que tal vez en su mente animaba como dos facciones, los dinosaurios contra los tecnócratas, aunque eso en realidad nunca sucedió. Los dinosaurios fueron controlados y derrotados desde el principio por los tecnócratas con el Presidente al frente. Neme ordenó a los alcaldes de los tres municipios que reclamaba la oposición que no renunciaran, que resistieran. Fue su última gestión del poder.

La noche que fue obligado a pasar a las sombras, Neme salió de la Secretaría de Gobernación y se encaminó a retornar a Villahermosa en el avión del gobierno del estado. Lo esperaban en la Quinta Grijalba sus colaboradores más cercanos, que ya desde horas antes trataban de saber el estado de cosas del drama que intuían, o sabían a ciencia cierta. Les llegaron varios avisos de que el vuelo del Gobernador estaba por salir del aeropuerto de la Ciudad de México pero se fue retrasando hasta alcanzar a la madrugada. También iban armando el rompecabezas con la información que cada uno podía obtener, y todo se resumía en un escenario cada vez más posible: que el Gobernador pediría licencia. Al llegar a la Quinta Grijalva y al verlos, Neme saludó a todos de mano, y les ordenó “¿Qué pasó? ¿Qué hacen aquí tan tarde? ¡Ya váyanse a descansar! Nos vemos mañana”. Nadie quiso preguntar nada, y procedieron a retirarse. Lo normal hubiera sido que, tirados los dados, Neme les hubiera dado la noticia a ellos y a su gabinete. Pero en el mundo del poder, la amistad no existe entre lobos, sólo instinto de conservación o de destrucción.

A la mañana siguiente le mandó una solicitud de licencia definitiva al  presidente de la mesa directiva del mes en el Congreso, con la instrucción de darla a conocer dos horas después. Enseguida instruyó a su Secretario de Gobierno, cuyo hermano había vaciado las arcas del municipio de Cárdenas en ese trienio, para que convocara al gabinete.

La reunión con su gabinete duró dos minutos. Sus nervios –que siempre parecieron de acero como es propio de un dinosaurio político– lo traicionaron. Se le quebró la voz cuando les dijo “En unos momentos más Fernando (Sánchez de la Cruz, el Secretario de Gobierno) va a presentar mi solicitud de licencia irrevocable ante el Congreso”. Según narra en una entrevista el que fuera su secretario particular, el mismo que no quiso pasarle la nota en el informe del alcalde, “Todos quedaron como quien recibe un cubetazo de agua helada.” No faltó el conato de rebelión en la voz del Subsecretario de Gobierno que le dijo, por su diminutivo, con que le llamaban sus amigos: “Chavo, tenemos que hacer algo, no podemos quedarnos…” Neme ya era un espectro – saldría rumbo al aeropuerto después de disolver bruscamente su gabinete: “No, no, nadie va hacer nada, esta es una decisión que ustedes tienen que respetar. Por la tarde tienen que ir a la toma de protesta del Gobernador sustituto.”

Freddy Domínguez Nárez

Doctor en Ciencias Políticas por la Université Panthéon-Sorbonne Paris I. Miembro del CRICCAL-Université de la Sorbonne-Paris III. Pertenece al Sistema Nacional de Investigadores del Conahcyt. Profesor Investigador en la Dacsyh-UJAT.

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